
La Niña de la Puebla, cuyo nombre real fue Dolores Jiménez Alcántara, nació en La Puebla de Cazalla, Sevilla, en 1909.
Desde muy joven mostró gran talento para el cante, a pesar de sufrir una grave discapacidad visual desde su infancia.
Su estilo se formó en la tradición del flamenco andaluz, con especial sensibilidad en los cantes de levante y malagueñas.
Comenzó a cantar profesionalmente siendo muy joven, actuando en cafés cantantes y teatros de Andalucía.
Su voz dulce y afinada le dio gran popularidad en una época dominada principalmente por voces masculinas.
Se convirtió en una de las primeras mujeres cantaoras en alcanzar gran reconocimiento en el flamenco profesional.
Grabó numerosos discos que ayudaron a difundir su arte por toda España durante el siglo XX.
Destacó especialmente en estilos como la soleá, la seguiriya y la malagueña, donde mostraba gran emoción.
Su carrera fue larga y constante, manteniéndose activa durante décadas en escenarios y grabaciones.
Estuvo casada con el también cantaor Luis Caballero, con quien compartió vida artística y personal.
Falleció en 1999, dejando un legado importante dentro del flamenco femenino y la historia del cante andaluz.